sábado, 13 de abril de 2013

Capítulo 3



Sus palabras me habían congelado. Era como si mi cuerpo se hubiera convertido en un pedazo de hielo. Lo que dijo me había traspasado la piel y se estaba colocando bajo ella.

Él no había vuelto a hablar pero tampoco había mucho que decir. Solo tenía que esperar por mi reacción. Lentamente di media vuelta sobre mis talones y le miré a los ojos. La sonrisa de antes no había desaparecido de su cara. Es más: se había hecho más grande, mostrando dos hoyuelos en sus mejillas.

-Habías sido tú-me atreví a decir, pero su expresión no cambió. Seguía siendo tranquila-¿Cómo sabes mi dirección? ¿Cómo lo sabes?-Styles ladeó la cabeza y soltó una muda risa, pero siguió sin contestar.

Esa situación era ridícula. Estaba discutiendo en medio de alguna parte con un chico que no conocía de nada, pero al parecer él si me conocía bastante bien, y eso me sacaba de quicio.

El único efecto que vi en él fue que cambio la sonrisa por una mueca seria y empezó a caminar pasando por mi lado y saliendo del callejón en el estábamos.

Me costó unos segundos reaccionar y cuando lo conseguí comencé a correr hasta el chico rizoso que casi estaba doblando la esquina para volver a la calle. Le agarré por el brazo haciéndole girar hacia mí.

-Si no me lo dices llamo a la policía-le dije en el tono más serio que pudiera tener y, mientras, abrí la cremallera de la mochila negra para tener acceso a mi móvil.
-Ah ¿sí? ¿Y qué les vas a decir? ¿Qué te salvé de que te violaran?-me preguntó cuando ya tenía el móvil en mis manos.

Sentí un agudo pinchazo en mi corazón, esas palabras me habían dolido. A parte de ser imbécil era brusco.

-Eres un mierdas-sus cejas se alzaron ante mi comentario y después se encogió de hombros.
-Cosas peores me han dicho, amor-le miré con mala cara.

Ese apelativo me pareció repulsivo. No era que no me gustara que me llamaran “amor”, pero que lo hiciera una persona que se estaba ganando todo mi odio por momentos me producía náuseas.

-No me vuelvas a llamar así, Styles-le escuché reírse y me crucé de brazos-no entiendo que es tan gracioso.

Sus ojos volvieron a mí cuando los abrió, y una sonrisa mostraba sus perfectos dientes blancos. El silencio volvió a invadirnos. Su mirada fija en la mía, y su semblante había cambiado en menos de segundo para volver a ser serio. No el serio cuando le había visto cuando ahuyentó a aquel hombre. Este no era tan mordaz.

Empecé a escuchar un sonido, pero no le hice caso. Los ojos esmeralda que tenía frente a mi me tenían hipnotizada.

-¿No vas a contestar?

Volví del sitio donde quiera que estuviera y miré el móvil que tenía sobre mi mano. En la pantalla táctil se leía el nombre de Carter.                                                                                                                                                                          
-Quizá sea la policía-se burló.

Puse los ojos en blanco y sacándole el dedo corazón de mi mano me di la vuelta para descolgar.

-Ya nos veremos, amor.
-Púdrete-le contesté y solo escuché una risa ahogada detrás de mí. Descolgué el teléfono.
-¿Ali? Allison ¿Dónde estás?-la voz de Matt rayaba la desesperación al otro lado de la línea, pero antes de poder hablar  un tono ronco en mi oído resonó.
-Ese no me parece vocabulario para una bailarina del The Royal Ballet-y dicho esto le vi alejarse por delante de mí. Otra vez estaba confundida por ese hombre.

¿Por qué sabía todo eso de mí?

-Maldita sea, Allison ¡Contéstame!
-Estoy bien, Matt. No te preocupes-le escuché suspirar.
-¿Dónde estás? Voy a buscarte.

***
Lo único que se escuchaba en la pequeña cafetería era el murmullo producido por la gente que estaba allí. Frente a mí estaba Matt con su café y la mirada baja. Desde que habíamos llegado no me habló. Por alguna razón me había citado allí y cuando me tenía delante no me habla, pero tenía que darle tiempo. Si algo había aprendido en los diecinueve años que llevo junto a Matt, es que si no hablaba él, era mejor esperar. Así que eso hice, fui paciente hasta que alzó la cabeza y sus ojos se centraron en mi cara

-Ayer, cuando te fui a buscar, me dijiste que no querías hablar sobre nada. Por lo que esperé. Ahora ¿me dices que pasó? ¿Y por qué a casi a las diez de la noche no habías llegado a casa?-me llevé la mano a la frente.

Lo que yo quería era poder olvidar la noche de ayer. No sabía si debería contarle la verdad  o dejarlo como estaba. Por una parte si le decía lo ocurrido sabía que iba a buscar al desgraciado que casi… bueno, eso. También insistiría en encontrar a mister ojos preciosos para agradecerle primero el haber evitado lo que me estuvo a punto de pasar, y después reprocharle el comportamiento que tuvo conmigo, y todo lo que quería era poder alejarme de la pasada noche, y de Styles . Así que fui por el camino fácil y decidí mentirle.

-Se me hizo tarde, Carter. Eso es todo-resopló y observó el techo de la cafetería, como pidiendo paciencia, y luego volvió a mirarme.
-Sabes que no me gusta que me llames por mi apellido-otra vez el silencio nos envolvió y di un sorbo a mi cappuccino -¿Qué te dijo Evelyn al llegar a casa? Estaba preocupada por ti-sonreí, agradecida por el cambio de tema.
-Me hizo un tercer grado ¿Te puedes creer que estaba en la puerta de mi apartamento?-él se rió.
-Por supuesto que me lo creo, es Eve. Por cierto ¿cómo es que hoy no tienes ensayo?-negué con la cabeza.
-No lo sé. Jack solo me dijo que no había.
-¿Jack?-me preguntó confuso.
-Mi compañero de baile-le aclaré.

Un asentimiento provino de él y yo miré a la calle. Veía a todas esas personas vestidas con capas y capas de ropa paseando por la acera, de un lado a otro, y eso me producía risa. Tampoco hacía tan mal tiempo, todavía. No me quería imaginar que harían cuando el verdadero frio llegara.

Vi una cabeza rizosa entre la gente y rápidamente en mi mente apareció la imagen de Styles. Me centré en esa persona y cada vez estaba más segura de que era él. Mis pulsaciones se aceleraron y mi respiración se volvió dificultosa. Mi mano temblaba mientras vi como el rizoso se giraba para encontrar su cara con la mía. Un suspiro salió de mis labios al comprobar que estaba equivocada. Me estaba empezando a obsesionar.
 Él solo sabía mi dirección y donde bailaba. No hay de qué preocuparse ¿verdad? Me reí ante el patético pensamiento que acababa de tener ¡Claro que tenía que preocuparme! Yo no quería volver a saber de él y lo peor era que cuando ese imbécil quisiera verme lo haría. Nada se lo impedía. Lo tenía todo a su favor, y eso me ponía los pelos de punta.

-Ali ¿te pasa algo?-me preguntó Matt haciendo que volviera a prestarle atención.
-No es nada-gesticulé con mis manos mientras daba el último sorbo a mi café.
-Eve me dijo que este sábado quería salir a celebrar tu nuevo trabajo. Sin embargo, creo que solo es una escusa para salir de fiesta-una sonrisa de lo más boba salió de sus labios.
-¿Cuándo le vas a decir a Evelyn que llevas enamorado de ella dos años?-mi pregunta le pilló desprevenido y sus mejillas se volvieron rojas.
-No sigas por ese camino, Ali-susurró
-¡Oh! ¡Por Dios! Tienes que decírselo y el sábado me parece un buen día para que lo hagas-Matt solo me hizo una mueca y puso toda su atención a la taza de café vacía colocada en frente de él.

Los días fueron pasando. Sin más apariciones de Styles, ni notas anónimas a altas horas de la noche, y yo no me había vuelto a acordar de él para nada. Era como si hubiera pasado a formar parte de mi pasado y solo hacia tres días que no le veía, pero lo agradecía. Mucho.

Mis ensayos iban bastante bien. Estábamos trabajando en el primer acto de la obra y los pasos no eran muy difíciles. Apenas había levantamientos y en casi todas las escenas actuaba sin Jack, solo tenía bailarines tras de mí. A pesar de todo eso, Grace siempre me decía que no tenía que estar tan rígida. Sin embargo cuando le hacía caso me replicaba que una cosa era estar como un palo y otra hacer mal los pasos. Era un tanto frustrante saber que no lo estaba haciendo bien mientras que los demás eran extremadamente perfectos en todo. Jack procuraba ayudarme, dándome trucos. Algunas veces salían y otras… bueno, otras era mejor no verlas.

Estaba frente a mi espejo. Mi vestido turquesa me llegaba hasta algo más arriba de mis rodillas, ese color me resaltaba los ojos y me gustaba. Los tacones negros, en el talón tenían un poco de plateado brillante, pero apenas se veía. Las puntas de mi pelo, como siempre ondulado,  me hacían cosquillas en la mitad de mi espalda, me cogí dos mechones pasándolos adelante. Alcancé el rímel que estaba sobre el pequeño tocador de caoba de mi habitación y con delicadeza lo pasé sobre mis pestañas. Me separé del espejo y me observé. Mis ojos  se habían amplificado con la fina raya negra que tenía en el parpado superior y mis pestañas largas les daban una sensación de profundidad. Sonreí.

Perfecta.

El sábado podía empezar.

Escuché el timbre de la puerta y me dirigí a ella con una energía que hacía mucho no tenía. La abrí alegremente y vi a Evelyn y Matt detrás. Antes de poder hacer algún movimiento una bola de ropa chocó con mi cara y cayó a mis manos.

-Póntela-me ordenó Eve. Le miré sin comprender nada y después mis ojos se posaron en Carter que solo se encogió de hombros.
-Pero…
-Rápido-me dijo.

Le hice caso y me metí en mi habitación mientras escuchaba como la puerta se cerraba. Extendí la ropa que me había lanzado Eve en la cama y la observé. Eran unos pantalones vaqueros pitillos oscuros de cintura baja. La camiseta era rosa chicle ajustada, de manga corta y  dejaría ver parte de mi plana barriga. Había un par de playeros blancos de la marca Adidas ¿Para qué quería esto un sábado?

Mientras me iba vistiendo intentaba encontrar sentido a este cambio repentino, pero no tenía ni idea de por qué había cambiado mi vestido por aquello. Cuando acabé fui al salón y contemplé la indumentaria de Eve, era muy parecida a la mía. Lo único que cambiaba eran sus pantalones los cuales eran anchos, al igual que sus playeros. Matt, en cambio, iba como siempre: sus típicos pantalones vaqueros un poco caídos y sudadera negra de la misma marca que mis playeros

-¿Qué hago así vestida?-pregunté.

Eve me miró, sus ojos marrones brillaban y supe en ese momento que lo me iba a pedir no era bueno.

-¡Nos vamos a las batallas de baile de la ciudad!-abrí los ojos como platos.

Se había vuelto loca, eso es lo que me vino a la mente. Mi amiga estaba loca. Sabía que era impulsiva, pero esto era demasiado.

-¡No!-fue todo lo dije.
-Por favor, Ali-se acercó a mí y me cogió la manos haciendo pucheros-por fin tengo la edad suficiente para participar, y sabes que se me da bien bailar hip-hop. Por favor.

Por supuesto que sabía que ese tipo de música la bailaba bien. Genial, diría yo, pero no podía ser. Esas batallas no.

-Son ilegales Evelyn ¡Ilegales!-le repliqué.

Ella no dijo nada solo seguía con su cara de cachorro. Miré a Matt en busca de ayuda.

-Yo ya estoy convencido, Ali.
-Por supuesto que si…-susurré con sarcasmo. Eso de que Matt estuviera loco por Eve no me resultaba nada práctico en esta clase de situaciones. Aunque cuando por fin el moreno cogiera valor para decirle que la quería serían la pareja perfecta.
-Por favor-volvió a suplicarme.

Puse los ojos en blanco, si es que al final iba a aceptar. Siempre lo hacía y eso ella lo sabía. Bufé mirándola y asintiendo para dar a entender mi afirmativa respuesta.

-¡Gracias!-se lanzó a abrazarme y yo le correspondí, ya con una sonrisa en mis labios. Da igual lo que esta pequeña loca hiciera, siempre sacaba una mueca alegre en mi cara.
-Solo una cosa-le separé de mi y le cogí por los hombros mirando fijamente sus ojos-nada más que digan quien es el ganador  y, en el caso de que seas tú, te den el dinero, nos vamos.
-Acepto.

Claro que iba a aceptar, no lo quedaba otra opción.

-Venga, vamos. Que van a empezar y no voy a estar allí.

Negando con la cabeza me acerqué a la puerta. Cogí una chaqueta y salimos a la fría noche de Londres. Me acerqué a Matt por detrás y le susurré.

-Carter, esto no va a quedar así-se rió y me pasó un brazo por mi hombro acercándome a él y abrazándome momentáneamente.

Caminamos unos pocos minutos hasta el Honda Civic de Matt. Una vez allí tuvimos la pelea de siempre: quien iba de copiloto. Al final conseguí que Eve se pusiera en el asiento delantero y yo me senté detrás.
El trayecto desde nuestro edificio hasta donde se celebraban, por decirlo de alguna manera, las batallas era bastante largo. Cuando nos pusimos en marcha comencé a repasar lo poco que sabía de ese acto ilegal.
Según lo que leí por alguna parte, las batallas se dividían en dos: solos y grupos. Por lo general casi todo el mundo que participaba lo hacía en la categoría de grupos, los cuales era mixtos. También sabía que antes de una batalla se hacían apuestas entre los espectadores. Cada vez que ganaras una batalla te acercabas más a la final y si te eliminaban, digamos que se acababa el “juego”.

Yo desde pequeña aprendí a mantenerme alejada de todo ese lado oscuro del baile y entonces ahí estaba. En un coche de camino a las batallas porque a mi mejor amiga se le había antojado participar. Bueno “antojado”, la verdad es que esa palabra estaba mal utilizada. Ella siempre quiso probar, pero nunca podía porque la edad límite eran los dieciocho, los cuales había cumplido hacía apenas dos meses atrás, y de alguna manera yo sabía que no iba a pasar por alto esta competición de bailes callejeros.
Llegamos después de tres cuartos de hora. La plaza en la que nos encontrábamos era amplia, pero estaba en un lugar alejado del centro y era poco transitado. Estaba repleto de personas que llevaban más o menos la misma ropa que yo. Algunos iban vestidos iguales, lo que quería decir que serian de un mismo grupo, y las personas iban de un lugar a otro.

Miré hacia atrás para ver como Evelyn salía del coche acompañada de Matt y se acercaban a mí, que sin darme cuenta ya me había alejado unos metros.
Observé a mí alrededor y la verdad era que no me gustaba ese sitio. No me transmitía nada de confianza y me sentía bastante insegura.

Cuando mis amigos estuvieron a mi lado fuimos a inscribir a Eve que estaba eufórica. No paraba de hablar y de contarnos cosas acerca de la competición. Aunque yo no le prestaba mucha atención podía comprobar cómo Matt estaba absorto en lo que ella le decía y no sabía muy bien si era porque de verdad le interesaba o por el simple hecho de que era Eve quien le hablaba.

Una vez que el nombre de Evelyn Olsen estuvo en la lista, y de que ella hubiera pagado la cuota inicial que ascendía a 20 libras, le dieron las instrucciones de que se mantuviera cerca de la improvisada pista de baile y esperara a oír su nombre.

Después de todo esto nos adentramos entre la gente que cada vez se hacía mayor.

5 comentarios:

  1. HOLAAA!!
    Nueva lectoraa:D

    ¡Me gusta mucho tu novela! De verdad, esta súper bien :D
    Peroo... ¿¿¿CÓMO SE TE OCURRE DEJARLA ASÍ???asdfghjklñ a saber que pasará en esa batalla de baile... *ceja, ceja, codo, ceja*
    Sube en cuanto puedas!! :)
    Besoss, cielo:3

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    1. Holaa :D
      Muchisimas gracias, me encanta que te guste mi novela :)

      La dejo así porque el siguiente capitulo va a ser bastante intenso, y van a pasar un par de cosillas que creo que no te vas esperar.
      A ver si subo hoy por la noche, pero no prometo. Si no espero no tardar mucho
      Un beso :D

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  2. AY DIOS!
    Cómo la dejas así?! Estoy que me mueroo!
    Se van a encontrar con Harry?! Sisi, di que si! Aunque de miedito que sepa todo de Ali.. pero no importa jaja
    Sube más suuper pronto, si?
    Besos
    Cuídate ;)

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    1. Jajajajajaja
      A ver te voy a adelantar de que se va a encontrar con Harry. Pero no van a tener una conversación agradable que se diga...
      La verdad es que lo de que sepa todo de Ali da un poco de cosilla, pero todo tiene explicación
      A ver si el hoy por la noche subo uno
      Un beso :D

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