domingo, 31 de marzo de 2013

Prólogo



Y ahí estaba yo, una vez más, iluminada por un gran foco en el medio del escenario ante mil personas que ocupaban el teatro entero,  que solo centraban su atención en mí, y en cuales serían mis próximos movimientos.

Con agilidad crucé mis dos piernas y mis pies se alzaron mecánicamente hasta ponerse sobre las puntas. Incliné mi cuerpo, levantado la pierna izquierda y dejando la derecha en el suelo hasta conseguir una perfecta línea vertical. Aguanté la posición dos segundos exactos y volví a apoyar las puntas en el suelo. Bailé hasta llegar a la parte derecha del escenario, allí me encontré con mi compañero, quien con un rápido movimiento me levantó cogiéndome de la cintura y posando mi espalda en su hombro. Eché atrás los brazos y la cabeza, como tanto había ensayado. Llegamos al otro extremos del escenario y los demás bailarines salieron de detrás del telón para seguir con la coreografía preparada

La función acabó y aplausos del público fueron recibidos para todo el equipo.