La habitación blanca, a juego los muebles, y el gran
ventanal que tenía daban la sensación de que la luz no entraba por la ventana,
sino que salía de las propias paredes y del suelo. Tenía la impresión de que la
habitación brillaba.
Tom estaba echado en la única cama que había, tapado con
sábanas blancas también. Estaba durmiendo y a juzgar por la expresión de su
cara parecía estar teniendo un sueño tranquilo. Veía desde el final de la cama como su pecho subía y bajaba rítmicamente.
De repente, todo cambió. Las luces del techo se apagaron.
Una de las ventanas se cerró de golpe, dejando tras de sí un fuerte sonido que
retumbó en toda la habitación. El cielo se tornó gris y una tormenta empezó a
caer sobre la ciudad de Londres, pero yo no me extrañé. Me paseé tranquila
hasta que estuve junto a Tom y le toqué suavemente la mejilla, mientras las paredes
de la habitación se teñían de negro y todo se iba haciendo más pequeño, incluso
nosotros. Tom abrió los ojos rápidamente, cuando notó mi mano en él, pero eran
negros y, entonces, fue cuando el miedo me invadió. Me giré hacia la puerta,
pero había desaparecido, volví a dar media vuelta y él había desaparecido. La
respiración se me agitó y noté como el aire, poco a poco, iba desapareciendo,
como mis pulmones se cerraban impidiendo el paso de oxígeno a ellos.
Despierta, despierta…
Empecé a escuchar un pequeño sonido que, mientras todo disminuía de
tamaño, se hacía más grave y alto.
Despierta,
despierta…
Abrí los ojos, bastante aturdida. Por mi cabeza aún
pasaban imágenes de ojos negros y habitaciones blancas. Me di cuenta de que mi
cuerpo estaba cuidadosamente colocado encima de un sillón granate, arropado con
una manta que no cubría mis piernas.
-Era solo una pesadilla.
Miré a la personas portadora de la voz, sus ojos verdes
reflejaban preocupación y su mano, tras decir aquello, fue hacia mi frente,
apartando el pelo que, por el sudor, se había pegado a ella.
-Estoy bien-intenté sonreír, para hacer que eso fuera
creíble. Quizás físicamente lo estuviera, pero mi interior no.
Me quité la manta y me levanté, recibiendo un pequeño
mareo a cambio de mi prisa. Su mano sujetó mi brazo cuando me caí de nuevo en
el sillón.
-No, no lo estás. Necesitas comer, bueno, ahora ya…
cenar. Mery ha vuelto al orfanato-me dijo.
Harry tenía razón. Me salté la comida por estar con Tom o
conseguir información de los médicos. Desgraciadamente, la segunda opción no se
había podido llevar a cabo.
Me puse en pie, esta vez teniendo más cuidado y
acercándome a la cama de la habitación, donde Tom dormía con la máscara de aire
en su cara.
-Además-prosiguió-te prometí explicaciones en la comida.
En vista de que eso no puedo ser, he decido pasarlo a una cena en la cafetería
del hospital-reí por el tono irónico que había utilizado al decir la última
parte.
Aquello era algo muy tentador.
Preguntas… respuestas.
Preguntas… respuestas.
Preguntas… respuestas.
Sí, iría a cenar con él a la cafetería del hospital.
Sonreí al reproducir con mi mente el mismo tono burlón
que él había utilizado cuando lo había dicho.
-Le diré a una enfermera que me avise si hay cambios con
Tom-Harry asintió y nos dirigimos a la puerta de la habitación.
***
Nos sentamos en una de las mesas después de haber
comprado un par de bocadillos y unas Coca-Colas.
Apoyé los codos en la mesa y mi barbilla en mis manos
entrelazadas, consiguiendo así no perder detalle de los movimientos de Styles.
Él rió cortamente al verme.
-Empieza a comer y te iré contando.
Sin pensarlo dos veces quité el plástico que envolvía mi
bocadillo de lomo y queso y le di el primer mordisco.
-El otro día me enfadé-aplaudí sarcásticamente.
-Eso lo había notado, quiero saber por qué.
-Por la forma en la que saludaste al rubio ese-contestó
con el tono más tranquilo que había escuchado nunca. Aquello cada vez tenía
menos sentido.
-Pero… si él no ha hecho nada.
Harry amagó una sonrisa triste y bebió un largo trago.
-No es por eso, amor.
-No te entiendo.
-Mejor.
Decidí dejar correr ese tema, al menos por el momento.
Había acabado más confusa de cómo había empezado. Sin embargo, había mucho más
de lo que yo quería hablar y tenía pensado hacerlo.
-El día de la fiesta, después de la actuación… ¿Me
estabas siguiendo?
-¿Te refieres al primer día que me viste?-asentí-No, ese
también fue la primera vez que yo te vi.
No sabía si tenía o podía fiarme de sus palabras, pero
por qué me iba a mentir.
-¿Cómo conseguiste mi dirección y demás información en
tan poco tiempo?
-Porque soy muy listo-alcé las cejas y Styles torció una
sonrisa-tengo mis contactos, amor, pensé que ya lo sabías, y aún no te voy a
contar nada más de eso.
“Aún”, detrás de esa palabra se escondía un futuro,
esperaba no muy lejano. Después de aquello no quería seguir presionando para
saber más, pero todavía me quedaba algo por descubrir aquel día.
Mi táctica era ir en orden cronológico, desde el día en
que nos habíamos visto por primera vez hasta el presente. Intentando resolver
todas las dudas que me habían surgido durante ese periodo de tiempo. Lo haría
siempre que Harry quisiera responder, como ese día. No iba a perder la
oportunidad. Solo quería saber una cosa más y no volvería a insistir hasta
notar que él iba a cooperar.
Posiblemente, el siguiente tema sería un poco difícil de
sacar sin acabar yo un poco herida.
-Y la segunda vez que nos vimos…-empecé, hablando con la
boca pequeña.
-¿Cuándo casi te…?
Cerré los ojos, sin querer escuchar nada más y le corte,
antes de que siguiera. Conociéndole lo diría sin inmutarse, no parándose a
pensar el daño que a mí me causaría.
-Sí.
-¿Qué pasa con ese día?-frunció el ceño mientras le daba
un sorbo a su bebida, sin apartar sus ojos de los míos.
-¿Me seguías?
-No.
-¿Entonces?-le incité a seguir, no me quedaría ahí
parada, a mitad de información.
-Supongo que antes de conocer a Mike…
¡Anda, que le
conoce!
Después de eso, me acordé de que el tal Mike habría pronunciado
su apellido
-…te diste cuenta de que había gente bailando, yo era el
árbitro de esa “batalla”-hizo las comillas con sus manos-pero llegaba un poco
tarde. Tuviste mucha suerte, amor.
-¿De que conoces a…-suspiré-él?-no quería ni que su
nombre saliera de mis labios.
La mandíbula de Styles se tensó y el bocadillo que tenía
entre sus manos volvió a ser posado en el plástico. Me miró. Su mirada
impenetrable. Jamás le había visto de aquella manera. Llegaba a darme
miedo.
Esperé… esperé… esperé. Esperé
una respuesta que no llegaba nunca.
-Harry, si quieres dejamos este tema y…
Vi como movió su cabeza lentamente de lado a lado, para
después volver a centrarse en mí.
-Es mi hermanastro.
Sus palabras cayeron en mí como un cubo de agua fría por
la mañana. ¿Hermanastro? Tenía que estar bromeando. Sin embargo, no tenía la
menor pinta de ello.
-No he tenido nunca una buena relación con él. No le veo
mucho, yo no vivo con mi padre y su madre y no suelo pasarme por casa. Pero te
juro que le voy a romper la cara, Ali. Lo juro.
No, yo no quería que hiciera nada de eso por mí. La
violencia no era algo que tolerara.
-Estoy bien, Harry. No hagas una montaña de un grano de
arena.
Ni yo me creía la expresión que acababa de utilizar, pero
solo recé para que el rizoso dejara el tema a un lado. Desde aquel momento
hasta siempre. Naturalmente, no tuve suerte.
-¿Pero te estás escuchando? ¡Qué es mi hermanastro!
¡Joder! ¡Qué mí maldito hermanastro casi te viola!
Y ahí volvió a aparecer. Ese temperamento brusco que él
tenía.
Bajé la cabeza. Mis ojos encerraban lágrimas. Quería
llorar, pero no delante de él. No me iba a permitir eso, así que me las tragué.
Cuando volví a mirarle su cara tenía esa expresión seria que tan poco me
gustaba. Pero al verme y darse cuenta de lo que acaba de decir y, sobre todo,
el modo en el que lo había hecho todo cambió. Se levantó de su silla y se
acercó a mí, cogiéndome la mano y envolviéndome en sus brazos.
-Lo siento, no sé controlarme cuando me enfado-besó mi
cabeza-lo siento.
Me permití por uno segundos sentirme cómoda y
protegida en su abrazo, hasta que,
cuando pensé que ya era mucho tiempo el que me encontré entre sus brazos, me
separé.
El resto de la improvisada cena pasó en silencio. Ni
siquiera encontré la voluntad de levantar la cara y mirarle. Styles tampoco
mostraba muchas señales de querer ser mirado. Imaginé que todo el tema de su
hermano postizo le afectaba tanto como a mí, claro que en diferentes
sentidos. Cuando terminamos cogimos los
restos, el plástico del bocadillo y la lata de Coca-Cola, y los tiramos en una
papelera que había por allí.
Hicimos el camino en dirección al ascensor, esquivando a
unos cuantos médicos que se movían de acá para allá, sin pararse a nada. Aunque
también nos encontramos a un par de recepcionistas en una de las máquinas de
café de esa planta. Eran como dos mundos diferentes. La tranquilidad por una
parte y el estrés y poco tiempo para todo por otra. Desde luego admiraba al
segundo grupo desde pequeña.
El ascensor se abrió para nosotros y para otras cinco
personas. Sobraba mucho espacio y según ascendíamos la gente se iba bajando,
pero nadie subiendo. Hasta que cuando llegamos a la cuarta planta nos quedamos
solos.
-Amor-Styles llamó mi atención y me giré para
verle-¿Cuánto tiempo estuviste en el orfanato?
Incrédula por lo que había dicho, abrí ojos de par en par
y me revolví en mi sitio. No era un tema del que me gustara hablar y menos en
un ascensor.
-No creo que sea el momento, ni el lugar, para hablar de
eso-dije, señalando a mí alrededor con el brazo. Styles, pareció entender a lo
que me refería y asintió.
Las puertas volvieron a abrirse en la planta número seis
y nosotros, otra vez, hicimos el recorrido hasta la habitación de Tom. Cuando
abrí la puerta me encontré una bonita sorpresa, el pequeño tenía los ojos
abiertos y me miró sonriente cuando entré en su campo de visión.
-¡Ali!-gritó entusiasmado con su aguda vocecilla mientras
daba pequeños brincos en la cama. Preocupada, porque sabía que con una crisis
asmática no debía hacer muchos esfuerzos, fui a su lado y le abracé, haciendo
que se calmara.
Le presenté a Styles, y también le dije lo poco que le
gustaba que le llamaran por su nombre, por lo que Tom lo hacía para
fastidiarle. Pero en cada una de esas veces, el rizoso siempre soltaba unas de
esas sonrisas en las que sus hoyuelos aparecían.
Yo jugaba con Tom al calienta
manos, mientras Styles nos observaba desde el sillón en el que yo me había
echado una siesta. Pensé que tenerle en el hospital por mi culpa iba a ser como
una condena para él, pero parecía justo lo contrario, que no se aburría.
De pronto, Tom paró y se acercó a mi oído, yo le imité
para que pudiera contarme el pequeño secretillo.
-¿Es Harry tu novio?
Pese a las condiciones en que lo había dicho, en mi oído
y con una mano tapando su boca, el sonido de su voz sonó lo suficientemente
alto como para que Styles lo escuchara. Me separé y me volví a sentar recta en
la cama, dirigí la mirada a la derecha, para cruzarme con la de Harry. Los dos
estábamos serios, no había nada entre nosotros, pero tampoco nos tratábamos
exactamente como unos amigos. Y los dos éramos conscientes de ello.
Desde que nos habíamos conocido todo había cambiado. Su
comportamiento, el mío. Nuestra relación era incluso más intensa. Yo había
aprendido a vivir de otra manera… Y en ese momento me di cuenta de que en
apenas unas semanas todo era muy distinto y que no me importaba que siguiera
cambiando, si cambiaba con él.
-No-contesté finalmente.
-Mejor, porque yo quiero que estés con Matt. No digo que
Harry me caiga mal, pero el mejor es Matt.
-Gracias por lo que me toca, pequeño-dijo Styles con
ironía y parte de ternura que jamás había escuchado en su voz.
Reí, pero duro poco. Lo justo hasta que mi mente
relaciono la palabra Matt con Eve,
una llamada y Tom en el hospital.
¡No les había avisado! Me iban a matar.
Ellos dos también conocían y adoraban a Tom. Venían
conmigo algunos domingos, cuando Carter no trabajaba en el taller con su padre
o cuando Evelyn no tenía alguna prueba para alguna función. Yo por eso, siempre
decidía tener los domingos libres. Era el día de Tom y nada ni nadie iban a
cambiar aquello.
Me acerqué a mi pequeño bolso marrón y saqué el móvil.
Salí de la habitación diciendo a quien iba a llamar y, al mismo tiempo,
riéndome por la cara de terror de Styles. Supuse que no quería quedarse solo
con Tom, por no saber de qué hablar. Pero ¿no tenía mucha labia? Que la
utilizara para algo útil y no solo para conseguir llevarse chicas a su casa.
Ese pensamiento me enfadó ligeramente, pero no me quería pararme a pensar en
eso y, con un movimiento de cabeza, lo saqué de mi mente… Por el momento.
Una vez fuera de la habitación tecleé el número de
Evelyn, pensando que Matt se pondría demasiado nervioso.
-¡Aliiiiiiiiiiiiii!-escuché en la otra línea cuando mi amiga
descolgó en el tercer bip.
-Eve, estoy en el hospital.
Silencio…
-¿Qué ha pasado?-su tono de voz cambió drásticamente. Del
alegre a un serio que a veces daba miedo en ella.
-Es Tom, le ha dado otra crisis.
-¿Cómo está?
Esta conversación ya me parecía hasta monótona. Siempre
eran las mismas preguntas con las mismas respuestas y en el mismo orden.
-Bien, ya sabes. En la cama, con la mascarilla al lado,
por si acaso, y sin hacer esfuerzos.
-¿Avisaste a Matt?
-No.
-Vale, le llamo y vamos hacia allí.
-Habitación 648. En la zona de siempre. Adiós
-Ahora nos vemos-y colgó.
En una media hora les tendríamos con nosotros.
Volví a entrar en mi habitación y me encontré con Styles
haciéndole cosquillas a Tom, mientras esté se retorcía en sus brazos.
-Tened cuidado, que tú-señalé a Tom-no te puedes cansar
mucho.
Los dos me miraron mal y Harry se fue a sentar al sillón
de la habitación. Yo volví a ocupar el asiento de la cama.
Estuvimos los siguientes diez minutos hablando
tranquilamente. Yo contaba anécdotas que pasaban en los ensayos, Styles habló
de su trabajo en Pinneapple y Tom
solo nos escuchaba como si le estuviéramos contando la mejor historia del
mundo.
-¿Y cómo os conocisteis?-preguntó de repente. Algo que me
hizo gracia, pues esas eran las típicas preguntas que se hacen al principio.
-Pues…-empecé, pero me quedé ahí. No tenía ni idea de que
decirle. La manera en la que Styles y yo nos conocimos no había sido muy común.
-Por mi hermanastro-se apresuró a contestar Harry. Sin
embargo, se pudo notar que su voz había sido muy tensa. Recé para que Tom no se
diera cuenta de ello. Afortunadamente, así fue.
-¿¡Hermanastro!?-abrió mucho sus ojitos y con la mano se
tapó la boca-¿qué pasó? ¿Tus padres no están juntos?-se aventuró a decir y yo
casi le riño por hacer preguntas tan íntimas, pero se adelantaron a mí.
-No, pequeño. Mi madre murió hace unos años y mi padre se
casó con otra mujer.
De forma automática miré hacia él y, para mi sorpresa,
hacía lo mismo que yo. Sus ojos encontraron los míos y supe que esa información
no había sido para Tom, sino para mí. Para que yo supiera más de él y empezara
a confiar.
Lo que Harry no sabía es que ya lo había comenzado a
hacer.

Por fin escribes, se te ha echado de menos <3
ResponderEliminarLo siento, no solo la anterior tardanza, sino todas en general.
Eliminarpor que ya no escribes ??
ResponderEliminarLo siento, es que tuve unos meses con muchas cosas que hacer. Volveré a escribir ahora.
EliminarAww.. recién veo que subes ;s
ResponderEliminarMe encanto el cap.. me encanta que Harry & Ali empiecen a confiar en el otro! ;)
Sube más suuper pronto, si?
Besos
Cuídate ;)
Muchas gracias :)
EliminarBueno, sí, supongo que después de once capítulos debía haber ya algún progreso.
Siento la tardanza. No creo que tarde mucho más en escribir de nuevo.
Un beso :)