martes, 14 de mayo de 2013

Capítulo 7


Metí mi dedo pulgar en mi boca, y quité con la lengua la gota de chocolate derretido que había en él. Quizás esto de ir por Picadilly con un helado, en pleno noviembre, no fuera muy normal, pero me daba igual. Adoraba el helado, no importaba la época del año que fuera.

-Entonces, a ver si lo entiendo. Te llevó a cenar, y fue un perfecto caballero contigo, pero en el postre dijo los años que tenías y cuando naciste, le dijiste que te llevara a casa y…-se paró y me miró directamente a los ojos- ¿Y qué? ¿Se acabó? ¿Así?  ¿Sin más?-me reí de su cara confusa.
-¿Qué más quieres Eve?
-Pues no sé: un beso, una buena despedida, un te echaré de menos. Algo más.

Negué con la cabeza divertida, mientras tiraba la tarrina de helado vacía en una de las papeleras que había por la calle.

-No, Eve, no hay nada más-ella bufó-de verdad que no sé qué te esperabas. Esto no es un cuento de hadas. Lo más normal cuando te encuentras a alguien que sabe todo de ti, es tener miedo y separarte de esa persona.
-Ya… pero no sé. En fin, tengo ensayos y tú también ¿Nos vemos por la noche?-asentí sonriendo y, a modo de despedida, nos abrazamos. Poco después Evelyn estaba corriendo hasta la estación de metro. La quería, la quería mucho. Suspiré y di media vuelta.

Para mi ensayo aún quedaba hora y media, así que tenía bastante tiempo para ir caminando tranquilamente. Saqué el móvil del bolso y coloqué los cascos en mis orejas. Busqué por mi lista de reproducción, nada concreto. Así que al final opté por lo que hacía siempre: aleatorio.  Puse el volumen al máximo y Sparks Fly comenzó a sonar cuando le di al botón de play. Cerré los ojos un par de segundos, esa canción me encantaba. Era perfecta para cualquier estado de ánimo.

Mi paso tranquilo por la calle daba a entender que no tenía prisa ninguna. Sin embargo, si no apresuraba no llegaría a tiempo al ensayo. Es cierto que quedaba algo más de una hora, pero el edificio de The Royal Ballet quedaba a más o menos media hora caminando despacio, y la mochila cargada a mis hombros me hacía recordar que también tenía que cambiarme.  Seguí mi camino, y aunque mi mente me decía “tienes que ir más rápido”, mis piernas no hacían nada por apresurar mi paso.

Me reí sola, y no sabía porque, pero algo me hacía gracia. A lo mejor era el hecho de que todo había vuelto a la normalidad, o solo que era tonta y no lo sabía. Optaba por la segunda opción.
Cuando estaba en Leicester Square alguien que venía detrás de mí, chocó accidentalmente conmigo. Por suerte para mí, no caí al suelo.

-Vaya, lo siento mucho, yo…-se paró un segundo, el tiempo que tarde en mirarle la cara- ¿Allison?
-Jack-sonreí, y me quité los cascos de los oídos.
-No sabía que vivías por aquí.

Eso era lo normal, no saber donde vivía, porque en ningún momento se lo había dicho. Hice una mueca, que Jack no percibió, al darme cuenta de la dirección que mis pensamientos habían tomado.
Volvimos a retomar el camino. No hacía falta preguntar a dónde íbamos, pues los dos teníamos ensayos en el mismo sitio.

-Y no lo hago, pero estuve con una amiga dando una vuelta y me quedaba cerca.

Hablamos durante el camino a nuestro destino. Conociéndonos algo más, pues yo sabía muy poco de él, y viceversa.

Jack no era de aquí, sino de Dublín. Pero cuando cumplió su mayoría de edad se mudó a Londres, solo, para poder ser bailarín profesional, y la suerte estuvo de su parte, pues Grace le vio bailar y le quiso para su compañía.

-Bueno, hemos llegado-dijo, cortando la conversación sobre nuestros gustos de repente.
Alcé la cabeza, para encontrarme con el imponente edificio blanco y suspiré.
-Así es.

Me acerqué a la puerta de cristal y la abrí, pasando los dos al vestíbulo. Saludé a Kate, la recepcionista, como hacía desde que había entrado a trabajar allí, y me fui quitando el abrigo marrón, mientras subía las escaleras hacía los vestuarios con Jack a mi lado. Cuando llegamos y yo ya tenía el pomo de la puerta en mis manos, la voz del rubio me detuvo de entrar al pronunciar mi nombre.

-¿Qué pasa?-pregunté con el ceño fruncido.
-Quería decirte que hoy, cuando estés bailando-se acercó, hasta casi tenerle completamente pegado a mí-relajes esta parte del cuerpo-con su mano tocó suavemente el interior de mi muslo, e instantáneamente me tensé-no te pongas nerviosa. Solo es un consejo-sonrió y se alejó, poniendo entre los dos una distancia de seguridad. Me guiñó el ojo y le vi desaparecer por la puerta del vestuario masculino. Vale, ¿qué acababa de pasar?

El vestuario estaba completamente vacío, me imaginé que las chicas ya estarían cambiadas, lo que me hizo tener que ir aún más rápido. Cuando acabé de ponerme unos leggins negros, una camiseta holgada amarilla y mis zapatillas de ballet, salí de ahí a paso ligero. No iba a llegar tarde, pero tampoco quería ser la última en entrar a la sala.

Estudio  4

Había llegado. Entré y, como siempre, toda la sala dirigió sus ojos curiosos a la persona que acababa de abrir la puerta. Estaban todos sentados en el suelo, pero la Sra. Watson aún no había llegado. Así que hice lo mismo que los demás, me senté. Justo en el instante que la aguja más larga del gran reloj redondo, colgado en la parte superior de una de las cuatros paredes, llegó al doce, la puerta del estudio se abrió dejando a ver a una Grace muy sonriente, demasiado diría yo.

-Viene muy contenta-susurró Jack a mi lado, y yo asentí levemente. Ni siquiera me había dado cuenta de que le tenía junto a mí.
-Bueno, chicos, hoy tenemos muchas cosas que hacer-creo que incluso el tono de su voz había cambiado. Seguía siendo un poco cortante, pero no tanto como veces anteriores-Jack, Allison, venid aquí-fruncí el ceño y fui dubitativa hasta posicionarme a su lado izquierdo, mientras que Jack se puso en el derecho, dejando a la Sra. Watson en el medio. Nos puso una mano sobre los hombros a los dos y nos miró, sin quitar esa sonrisa, que me estaba empezando a poner nerviosa, de la cara-tengo una gran noticia. Es muy probable que la reina, Isabel II, venga a ver nuestra obra.

Giré la cabeza hacia la izquierda, en un movimiento muy brusco ¿La reina? ¿Qué? Eso significaba más presión aún. Tomé aire profundamente un par de veces, con los ojos cerrados, y me mentalicé de que no ocurría nada, que solo era la reina, y que todo iba a salir estupendamente bien.

-Perfecto, ya podemos empezar.

Nos dio unas palmaditas suaves en la espalda y seguimos donde lo habíamos dejado la semana pasada: el primer acto. Intenté hacer caso del consejo que me había dado Jack, y la verdad era que mis movimientos ya no eran tan rígidos, pero aún así no eran perfectos. Saber eso me frustraba. Mucho.

A las siete nos dejaron libres, tal y como marcaban los horarios, y cuando me dirigía a los vestuarios para poder cambiarme, Grace pronunció mi nombre, lo que me hizo girarme para comprobar que quería.

-Tengo algo que decirte-comentó, mirándome seria. Cualquier rastro de la adorable señora que había sido en los ensayos había desaparecido, y temblé.
-Sí, claro. Dígame-me atreví a decir.
-No sé qué habrás hecho este fin de semana, pero has mejorado-solté un inaudible suspiro y relajé mis hombros-aún así, has de saber que te queda mucho camino, y que si dentro de poco no veo esos cambios tendré que dar tu papel a otra persona. No nos podemos permitir ningún fallo. Tienes que aprender a relajarte cuando bailas, Allison-asentí apretando mis labios en una fina línea.
-Veré lo que puedo hacer.
-Eso no me sirve, quiero cambios y los quiero ya-dicho eso, dio media vuelta y se fue alejando, haciendo ruido con sus altos tacones en el suelo del pasillo. Dejé escapar el aire que tenía contenido cuando desapareció por la esquina.

Estaba claro que relajar el muslo no era suficiente, tenía que hacer algo si quería conservar mi puesto en esa compañía, y desde luego eso era lo que quería. De camino a los vestuarios para poder cambiarme mi mente estuvo estudiando las posibilidades que tenía. Ninguna se me ocurría. Quizás Eve me podía enseñar cómo ser más suelta, pero la única vez que probamos algo parecido fue un completo desastre.  Bufé.

Una vez cambiada, salí del edificio sin ninguna solución.

-¡Ali, espera!-de mala gana me paré. Lo único que quería era volver a casa y darme un baño de agua caliente.
-¿Qué pasa, Jack?
-Baja esos humos, pequeña-me dio un ligero toque en la nariz con su dedo y me hizo arrugarla y soltar una diminuta sonrisa-así estás más guapa-negué con la cabeza.
-¿Querías algo?-pregunté sin dejar de sonreír, lo que parecía hacerle gracia a él.
-Sí, me gustaría saber si te apetecería…-antes de que pudiera acabar de hablar me distrajo una voz detrás de mí.
-Amor-me giré bruscamente para encontrarme, a unos metros de mí, a una pareja unos cinco años mayor que yo, hablando entre ellos alegremente.

Tenía la solución al problema.

¡La tenía!

-¿Ali, estás ahí?-volví a girarme para verle.
-Sí, lo siento, tengo prisa.
-¿Eso es un sí?-entrecerré los ojos mientras ladeaba la cabeza-Si te gustaría comer mañana conmigo antes del ensayo, yo invito.
-Claro.
-Pues a la una en Harrods-asentí y rápidamente me despedí para irme a la estación de metro más cercana.

Tenía una ligera idea de adonde tenía que ir, pero solo era una corazonada. Era el único lugar donde podía encontrarle, sino estaba allí toda oportunidad de quedarme en The Royal Ballet desaparecería.
Por el camino le mande un WhatsApp a Eve para decirle que llegaría tarde a casa, que no se preocupara. Me la conocía como la palma de mi mano, y si no avisaba se pondría histérica. Aunque no viviéramos en el mismo apartamento siempre, o casi siempre, cenábamos juntas.

Miré Internet para ver la línea me llevaría hasta el destino que quería, por suerte era una de las que pasaba cada poco tiempo. Cuando llegué a la estación me compré una bolsa de golosinas a todas prisa. Eran las siete menos cuarto, tenía hambre.

Tuve que correr unos metros para no perder el tren, pues ya estaba en la vía cuando a mi me quedaban unos cuantos metros para llegar. Me senté un sitio libre y me fui comiendo poco a poco las gominolas, la mayoría eran corazones y pulpitos, desde que había descubiertos estos últimos era una completa adicta a ellos.

Media hora después bajé del tren y recé para que mi corazonada fuera cierta. Tal y como había buscado en Google el tren me había dejado a una sola calle de la plaza de las batallas. Con el pulso acelerado caminé hacia ella.

Me quedé quieta en una de las entradas y observé el gran círculo rodeado de bares. La última y única vez que estuve aquí, era de noche y no pude apreciar cómo era. Pero el suelo estaba hecho de piedra en diferentes colores de marrón, no había ningún banco y no era nada acogedor. Ese lugar parecería desértico si no fuera por una chica pelirroja, de pelo largo y rizado, que se encontraba allí con su móvil, me pregunté qué hacía sola ahí.

Suspiré, no quería preguntar pero la única forma de encontrarle, y todo el mundo le conocía, por lo menos eso era lo que parecía, así que era mi oportunidad.

-Perdona-dije cuando estuve a su lado, tocando su hombro izquierdo con una de mis manos.
-¿Si?-hice una mueca ante su cara de fastidio y su tono borde, pero un segundo después me di cuenta de esa voz me sonaba, me sonaba mucho ¡Claro! Estaba hablando con la chica que anunciaba por el megáfono las batallas. Por fin le ponía cara.
-Quería preguntarte si sabías donde está Harry, Harry Styles-ella rió.
-Vuelve a tu casa, niña pija.

Genial, pensé. Me tocaba la “dura” del grupo.

-Te he hecho una pregunta-repliqué.
-Joder, que pesada… Un momento-entrecerró los ojos y me miró como si yo fuera un bicho raro-tú eres la que le pego una ostia ¿Verdad?-abrí los ojos y pestañeé sorprendida, después asentí-eres mi ídolo.
-¿Cómo?
-Ya era hora de que alguien le pusiera las cosas claras-se encogió de hombros y después sonrió, dejando a la vista unos perfectos dientes blancos-no suelo dar esta información, pero ¿ves aquel bar?-señaló uno en el que encima había un cartel verde, en grandes letras blancas se leía “Morgans”-está ahí.

Un soplo de esperanza me invadió.

-Gracias-dije antes de ir caminando, casi corriendo, hasta el bar.

En la puerta los nervios salieron a florecer, y cuando mi mano entro en contacto con la superficie fría de ella, casi exploto. Todavía podía dar la vuelta. Al fin y al cabo yo había sido la que había querido que desapareciera de mi vida, pero necesitaba su ayuda. Por mucho que odiara admitirlo: le necesitaba. 

Cogí aire y sin pensarlo más empujé la puerta.

El bar en cuestión, era un tugurio. Apenas había luz, aunque fuera ya era de noche. Las paredes estaban pintadas en un color oscuro, verde creo, que solo hacía que el bar pareciera aún más oscuro. La barra parecía hecha de roble, con varios taburetes altos delante de ella. También había unas cuantas mesas esparcidas sin ningún tipo de orden. Se escuchaba música, pero eran tan baja que no pude reconocer la canción, aunque pienso que aunque la escuchara tampoco sabría cual era. Había unos cuatro hombres y tres mujeres, a primera vista. Observé atentamente el lugar buscando a Styles. En menos de un segundo divisé una cabeza rizosa en el extremo izquierdo de la barra, y me dirigí a paso firme hasta ella, obviando los ojos curiosos de las personas que se encontraban allí.

-Styles.

Él se giró, dejándome ver una copa con un líquido transparente, que seguro que no era agua, en su mano derecha y una chica rubia tras él. Me miró confundido, y yo intenté estar lo más seria posible.

-¿Amor?

No entendía por qué me alegraba que utilizara el apelativo y no mi nombre, pero lo hacía y me hizo sonreír.

-Necesito tu ayuda.
-¿En qué lio te has metido?-eso me hizo ensanchar todavía más mi sonrisa.
-Oye, que te necesite no significa que sea porque estoy metida en un lio.
-Que bien suena eso. Me necesitas-alcé una ceja y mordí mi labio inferior
-No la cagues-se levantó del asiento y tuve que alzar la cabeza para no poder el contacto con sus ojos esmeralda. Me hizo un movimiento de cabeza hacia la salida y por un momento pensé que me estaba echando, hasta que pasó su brazo por mi hombro.
-Styles-escuché decir por detrás, y él se giró, lo que hizo que yo también, porque no soltó mi hombro-¿Te vas con ella?-preguntó, y pude notar cierto asco hacia a mí.
-Sí, ¿pasa algo?
-Pensé que… No sé, lo de ayer…
-Ayer fue ayer, June. Hoy es hoy.

La rubia me miró, estaba claro que estaba enfadada, y eso me hizo acercarme más al cuerpo de Harry, y él me apretó contra él. Cuando la tal June pasó por mi lado chocó su hombro con el mío, moviéndome hacia atrás, pero Styles consiguió mantenerme en equilibrio.

-Vaya, amor, estás metida en problemas-le miré incrédula, pero él solo tenía esa sonrisa tan característica suya.

Salimos fuera, y todavía no había quitado su brazo de mi hombro, pero cuando el frio de la noche Londinense nos azotó lo quité.

-Ya decía yo que estaba durando mucho-reí-cuéntame ¿Qué pasa?
-Me tienes que enseñar a bailar.
-Amor, siento decirte esto pero… ya sabes bailar-le pegué un pequeño golpe en el hombro.
-No seas tonto, tengo que aprender a no ser tan rígida en mis movimientos.

Él parecía divertido cuando le dije eso, y sus dos hoyuelos se formaron en sus mejillas cuando profundizo la sonrisa.

-¿Y estás dispuesta a que yo, alguien en quien no confías, sea tu profesor?

No lo sabía ¿Lo estaba? ¿Me quedaba otra opción? Caminamos en silencio, mientras yo meditaba la respuesta en mi cabeza. Había ido hasta allí, eso significaba algo ¿no? Me di cuenta de que tenía su moto negra en frente de mí, como olvidarla. Me senté en el asiento de atrás y miré a Styles, quien me observaba detenidamente. Nuestros ojos se cruzaron.

Sonreí.

Ya sabía la respuesta.

-Todo puede cambiar.

4 comentarios:

  1. Aww.. Si! Lo necesitaaa!
    Oh Dios, me encantaa. Amee el cap, hermoso!
    Y me encanto como Harry la trató a rayis en el bar, un amor!
    Subes más super pronto?
    Besos
    Cuídate ;)

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    1. Sé que tarde un poquito en subir, pero con los exámenes finales y recuperaciones no puedo escribir mucho. Lo siento :(
      Muchas gracias.
      ¿Con rayis te referiras a Allison, verdad? Jajajaja
      A ver, cuando tengo tiempo para escribir. Pero creo que empezaré hoy con el siguiente capítulo.
      Un beso :)

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  2. Mentira, fijo que no empiezas con el siguiente capítulo hoy así que a callar.
    Y alsdahkfhafsklad ya tu sá. Jeje.
    Y yo me voy a escribir que lo tengo abandonado. Y luego a estudiar alemán que tengo examen y no tengo ni z**** idea.
    Tktktkt very kis

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    1. Pues que sepas que ya lo empecé, lista
      Sí, sí, que es muy bonita asdfghjklñ Gracias por tu opinión, elisi.
      Eso, escribí que quiero leer tu continuación, y estudia mucho que hay que sacar buenas notas.
      Te quiero, idiota :)

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